Léon
Emperador de Montaigne, maestro de la intriga cortesana y uno de los hombres más poderosos —y peligrosos— de Théah.
Léon Alexandre du Montaigne XIV
Léon gobierna Montaigne como un hombre que pasó demasiado tiempo viendo a otros decidir por él y que finalmente resolvió que nadie volvería a decirle qué debía hacer.
Su infancia estuvo marcada por la pobreza impuesta, las intrigas de la corte y el dominio político del cardenal Maurice d’Argeneau. Aquellos años dejaron en Léon un resentimiento que definiría gran parte de su reinado.
Cuando alcanzó el poder transformó Montaigne en una de las naciones más ricas y temidas de Théah, pero su gobierno también se volvió cada vez más extravagante, autoritario y errático.
Hoy se considera prácticamente invencible. Tiene recursos ilimitados, una corte repleta de servidores y aduladores y un dominio de la política suficiente para mantener alejados incluso a quienes más lo detestan.
Del niño ignorado al Emperador
El reinado de Léon no puede entenderse sin los años durante los que otros gobernaron Montaigne en su nombre.
Un rey de doce años
Poco después de que Léon cumpliera doce años, su padre, el rey Léon Alexandre du Montaigne XIII, murió.
El reino quedó en manos de la Reina, Camille du Montaigne, quien mostró mayor interés por las intrigas de la corte y sus propias finanzas que por criar al joven monarca.
Léon permaneció en manos de sus enfermeras y sirvientes hasta alcanzar la mayoría de edad.
El poder de d’Argeneau
El cardenal Maurice d’Argeneau acabó convirtiéndose en el verdadero gobernante de Montaigne.
Su relación con la Reina permitió que la Iglesia alcanzara una influencia extraordinaria en la corte, mientras Léon vivía en condiciones mucho más austeras de las que correspondían a un rey.
Aquella humillación dejó una marca profunda en él.
El decimoctavo cumpleaños
Cuando cumplió dieciocho años, Léon puso fin a aquella situación.
Abrazó a su madre, sonrió y le comunicó que había traído deshonra a la Corona y que había llegado el momento de retirarse de la vida cortesana.
Camille fue enviada a una pequeña villa rural, donde pasó el resto de sus días lamentando la pérdida de su antigua existencia.
Un reinado contra la privación
La vida adulta de Léon se convirtió en una reacción contra la pobreza forzada de su juventud.
Nadie volvería a decirle qué podía hacer, qué podía comprar ni cómo debía vivir.
Cuando Montaigne comenzó a enriquecerse gracias a la Guerra de la Cruz, Léon aumentó inmediatamente los impuestos para financiar su extravagante estilo de vida.
Tres esposas y ninguna heredera varón
Su primera esposa fue Estelle, una campesina montaignesa que le dio cinco hijas antes de morir.
Léon volvió a casarse con Rosa Velásquez del Sandoval, princesa de Castilla, cuya presencia resultó fundamental para estabilizar su gobierno. Ella también le dio tres hijas.
Tras su muerte, Léon se negó a entregar el cuerpo a Castilla y la enterró en la cripta familiar de los Montaigne.
En 1647 contrajo matrimonio por tercera vez, esta vez con una Bruja del Destino de Vodacce. De aquella unión nació una sola hija.
Finalmente, Léon pareció resignarse a no tener nunca un hijo varón.
La guerra contra la Iglesia
En 1664, Léon declaró públicamente que era hechicero y que utilizaría Porté abiertamente.
Muchos nobles de Montaigne siguieron su ejemplo, lo que provocó una reacción feroz de la Iglesia.
En 1666, la Inquisición reunió un ejército de fanáticos y marchó contra el Rey. El enfrentamiento terminaría siendo conocido como la Resistencia de Montaigne.
El nacimiento de un Emperador
Tras derrotar a la Iglesia, Léon salió del conflicto convencido de su propia invencibilidad.
Cuando el Hierofante murió durante una visita a Montaigne, Léon interpretó el acontecimiento como una señal de que Theus lo favorecía.
Adoptó entonces el título de Emperador, una adaptación montaignesa del antiguo título del gobernante del Imperio de la Santa República.
Con el Hierofante muerto, nadie tenía la autoridad necesaria para impedirlo.
Un hombre cada vez más solo
Con los años, Léon se ha vuelto cada vez más impredecible.
Algunos días parece paralizado por la culpa ante la pobreza en la que viven tantos campesinos. Otros responde imponiéndoles castigos todavía más severos.
Su poder y su talento político siguen siendo lo único que impide que sus enemigos se lancen sobre él al menor signo de debilidad.
Interpretando a Léon
Léon está acostumbrado a que prácticamente cualquier deseo pueda convertirse en realidad con una orden.
No tolera que otros intenten limitarlo, especialmente después de haber pasado su infancia bajo el control de personas que gobernaban en su nombre.
Puede mostrarse encantador, extravagante y teatral, pero detrás de esa fachada existe un hombre profundamente desconfiado.
Su corte está llena de parientes, servidores, aduladores y personas que considera suficientemente débiles como para no representar una amenaza.
De todos ellos, uno de los pocos hombres en quienes realmente confía es su guardaespaldas Remy.
¿Por qué no destruir aquello que durante toda mi vida intentó decirme lo que podía ser?Léon Alexandre du Montaigne XIV
Los secretos del Emperador
Esta sección contiene estadísticas y revelaciones destinadas exclusivamente al Narrador.
♛
Abrir archivo confidencial de Léon
Hoja de personaje · Porté · Crímenes · Maldición
⌄
L’Empereur Léon Alexandre du Montaigne XIV
VillanoVentajas
Montaignés (L/E), Théan (L/E), Acento Montaignés del Sur, Noble y tantos Sirvientes como necesite.
Cortesano
Todas las Capacidades a 5.
Armas de fuego
Ataque (Armas de fuego) 4.
Cazador
Sigilo 3, Rastrear 3, Señales de pista 3.
Porté · Aprendiz
Sintonía 3, Sangrado 3, Traer 4, Bolsillo 3.
Jinete
Montar 2, Cabalgar 3.
Erudito
Historia 4, Leyes 4, Matemáticas 2, Filosofía 3, Investigación 2, Teología 2.
Recursos especiales
Léon dispone de recursos prácticamente ilimitados, posee una Utilidad de 9 cuando aparece relacionado con una intriga cortesana y siempre está rodeado de sirvientes y, como mínimo, una Escuadra de Brutos de élite de rango 4.
También es inmune al Sorte.
Lo que Montaigne no debe saber
La muerte de su segunda esposa
Léon fue quien envenenó a su segunda esposa.
Estaba furioso porque tampoco ella había conseguido darle un hijo varón.
Al descubrir que el veneno había dejado rastros evidentes, obligó a que el cuerpo fuera enterrado en Montaigne para impedir que su familia pudiera examinarlo.
Aun así comenzaron a circular sospechas.
Montegue debía morir
Léon envió a Montegue a Ussura esperando que muriera.
Temía que su popularidad terminara convirtiéndolo en una amenaza para el trono.
Por eso lo envió a invadir un país que consideraba prácticamente inexpugnable.
El cardenal d’Argeneau
Léon ordenó a su guardaespaldas asesinar al cardenal d’Argeneau.
Nunca olvidó el modo en que el Cardenal había controlado Montaigne durante su infancia y aprovechó la primera oportunidad para deshacerse de él.
La maldición
Léon está bajo una maldición.
No puede engendrar un hijo varón.
Es posible que las últimas palabras de su madre tengan algo que ver con ello. Léon ha permanecido resentido con ella desde entonces.
El Hierofante no murió de enfermedad
El Hierofante no enfermó y murió durante su visita a Montaigne.
Léon lo asesinó a sangre fría.
La mayor parte de la Iglesia desconoce la verdad. Incluso quienes la conocen tienen enormes dificultades para actuar contra el Emperador.
La Iglesia paralizada
Léon secuestró a nueve arzobispos de Montaigne y los mantiene ocultos.
No puede elegirse un nuevo cardenal sin ellos y tampoco puede elegirse un nuevo Hierofante hasta que exista ese cardenal.
La ley eclesiástica exige pruebas de la muerte de los arzobispos o esperar tres años antes de poder reemplazarlos.
Léon ha conseguido utilizar las propias reglas de la Iglesia para mantenerla prácticamente inmovilizada.
Dominique y el heredero
Su hija Dominique está embarazada.
Léon considera que finalmente ha llegado la posibilidad de obtener el heredero masculino que siempre deseó.
Su nieto representa para él una forma de eludir la maldición.
Está tan decidido a reclamar al niño que ha asignado tres guardias personales para vigilar a Dominique, incluso contra sus propias protestas.
La corte del Emperador
Montegue
General · AmenazaUno de los mayores héroes militares de Montaigne. Léon teme su popularidad y sospecha que algún día podría convertirse en rival por el poder.
Maurice d’Argeneau
Antiguo enemigoEl hombre que gobernó Montaigne durante la infancia de Léon y cuya influencia ayudó a moldear el odio del Emperador hacia la Iglesia.
Dominique
HijaSu embarazo ha despertado en Léon una nueva obsesión: que el niño pueda convertirse en el heredero varón que él nunca consiguió engendrar.
Remy
GuardaespaldasUno de los pocos hombres en quienes Léon parece confiar verdaderamente y ejecutor de algunas de las órdenes más oscuras del Emperador.